Lixiviado: el líquido más peligroso de un relleno sanitario (y por qué no puedes verlo)
Cuando pensamos en la contaminación que genera la basura, casi siempre imaginamos lo visible: el mal olor, la fauna nociva, el paisaje de un tiradero a cielo abierto. Pero el mayor riesgo ambiental de un sitio de disposición final no es lo que se ve, sino un líquido oscuro y altamente contaminante que se genera bajo toneladas de residuos: el lixiviado.

¿Qué es exactamente el lixiviado?
El lixiviado se produce cuando el agua –ya sea de lluvia o la propia humedad de los residuos– se infiltra a través de la basura acumulada en un relleno sanitario. A su paso, esa agua va arrastrando y disolviendo los contaminantes orgánicos e inorgánicos que contienen los residuos, hasta convertirse en un líquido con una carga contaminante muy alta.
No existe una composición única de lixiviado, porque depende de muchos factores: el tipo de residuos que recibe el sitio, el clima de la región, la edad del relleno y la etapa de descomposición en la que se encuentra la basura. Lo que sí es constante es que se trata de un líquido con una demanda química y biológica de oxígeno muy elevada, es decir, con una enorme cantidad de materia orgánica e inorgánica disuelta que consume el oxígeno del agua a la que llega, además de metales pesados y otras sustancias que representan un riesgo directo para la salud y el ambiente.

Un líquido que cambia con el tiempo
Algo que sorprende a quienes no trabajan en el sector es que el lixiviado no es el mismo a lo largo de la vida de un relleno sanitario. Su composición cambia según la fase de descomposición en la que se encuentren los residuos.
En las primeras semanas, mientras todavía hay oxígeno atrapado entre los residuos, los microorganismos lo consumen y generan calor y dióxido de carbono; en esta etapa, el lixiviado es relativamente escaso y su pH es cercano a neutro. Después, cuando el oxígeno se agota, entran en acción bacterias que producen ácidos orgánicos, lo que puede hacer bajar el pH hasta niveles de 4 o 5; es en esta fase ácida cuando el lixiviado alcanza su carga contaminante más alta. Con el paso de los años, el relleno entra en una fase de fermentación metanogénica, donde la generación tanto de lixiviado como de biogás se estabiliza, aunque sigue siendo necesario su tratamiento.
Esto significa que un relleno sanitario no deja de generar lixiviado el día que deja de recibir basura: el proceso de degradación –y con él, la generación de lixiviado– puede continuar durante años, incluso décadas, después de la clausura del sitio.

¿Por qué es tan peligroso?
El riesgo del lixiviado no está solo en su alta concentración de contaminantes, sino en hacia dónde puede llegar si no se controla. Cuando un relleno sanitario no cuenta con un sistema de impermeabilización adecuado –o, peor aún, cuando se trata de un tiradero a cielo abierto sin ningún control–, el lixiviado se infiltra libremente en el subsuelo y puede alcanzar el agua subterránea.
Estudios realizados en distintos rellenos sanitarios de México han documentado la movilización de metales pesados y otros contaminantes hacia acuíferos cercanos a sitios de disposición final, confirmando que este no es un riesgo teórico, sino un problema que ya se ha detectado en la práctica cuando el manejo del lixiviado ha sido insuficiente.

El reto de tratarlo
Precisamente porque su composición es tan variable y tan contaminante, tratar el lixiviado no es un proceso sencillo ni estándar. Requiere conocer a fondo sus características –que cambian con el tiempo– y, en la mayoría de los casos, combinar distintos tipos de tratamiento: procesos biológicos para la carga orgánica en las primeras etapas, y procesos fisicoquímicos –como la ósmosis inversa, de la que hablaremos en un próximo artículo– para lixiviados más maduros, donde los tratamientos biológicos por sí solos ya no son suficientes.
Un dato que rara vez se menciona fuera del sector: incluso muchos rellenos sanitarios diseñados y construidos siguiendo la normativa mexicana no cuentan, en la práctica, con un sistema de tratamiento de lixiviados en operación. Esto convierte al tratamiento del lixiviado en uno de los eslabones más débiles –y más urgentes de fortalecer– de la infraestructura ambiental en buena parte del país.
Un líquido que no debería subestimarse
El lixiviado es, probablemente, el ejemplo más claro de por qué la gestión de residuos no termina cuando la basura «desaparece» de nuestra vista. Es un recordatorio de que, bajo cada relleno sanitario, sigue ocurriendo un proceso activo –químico y biológico– que puede convertirse en una amenaza ambiental si no se diseña, se opera y se trata con el rigor técnico que exige.

¿Sabías que un relleno sanitario sigue generando lixiviado años después de dejar de recibir basura? Entender esto es clave para dimensionar por qué el tratamiento de lixiviados no es un gasto opcional, sino una responsabilidad ambiental de largo plazo.
Referencias:
Soloingeniería. (2026, 9 de marzo). ¿Qué son los lixiviados y cómo es su tratamiento? Ingeniería. https://www.soloingenieria.org/ingenieria-ambiental/lixiviados/
Martínez Ruiz, S., et al. (2015). Impacto del lixiviado generado en el relleno sanitario municipal de Linares (Nuevo León) sobre la calidad del agua superficial y subterránea. Revista Mexicana de Ciencias Geológicas. https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1026-87742015000300514
Chávez Montes, W. M. (s. f.). Tratamiento fisicoquímico de los lixiviados de un relleno sanitario [Tesis de maestría]. Centro de Investigación en Materiales Avanzados (CIMAV). https://cimav.repositorioinstitucional.mx/jspui/bitstream/1004/858/1/Wendy%20Margarita%20Ch%C3%A1vez%20Montes%20MCTA.pdf
Universidad Autónoma de Chiapas (UNICACH). (s. f.). Lixiviados: ¿Qué son, cómo se clasifican? (Parte 1). Gaceta Ambiental. https://www.unicach.mx/_/ambiental/descargar/Gaceta4/Lixiviados.pdf

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